verlan



















En la densa selva donde viven los kalulis,  es dificil ver a lo lejos, de modo que el mapa del espacio se traza con sonidos:

kegui kegui kegui
una Mina de cara Amarilla

salabih salabih
trina el Martin Pescador

jaw-guuuu el viento pasa por la selva
y una hoja seca cae ¡
dejguej! del árbol del pan

ijjjjjjj el zumbido de las cigarras
dej dej dej dej dej
el chupeteo de los murcielagos comiendo fruta

godó godó godó el hacha corta el árbol
guuuuu el árbol cae por el aire y
¡
gah! retumba contra el suelo

sehlih sehlih los cuchillos se afilan en una piedra
tikitikitiki la máquina de escribir del antropólogo
behdehbehdehbehdeh su generador Honda

ti ti titi ti ti gotea el agua tras la lluvia
y cae 
gugu gugu gugu gugu gugu 
desde los tubos de bambú en el techo de la casa comunal


Un kaluli vive en dos mundos: el mundo visible de la gente y el mundo de sus reflejos, donde la gente vive como jabalís o casuarios en las laderas del monte Bosavi. 

Cuando alguien muere, el reflejo también desaparece y se convierte en un pájaro en el mundo visible. 
Los pájaros se ven unos a otros como personas, y sus reclamos son de personas que hablan entre sí. 
El tránsito de la vida es de niño a pájaro.



Las canciones humanas son cantos de pájaros y las palabras de un canto se llaman “palabras de sonido de pájaro”. 
Son “palabras al revés”, palabras comprensibles pero completamente distintas a las del lenguaje hablado, palabras que tienen un significado por debajo, en otro lado. 
Todas las metáforas se basan en pájaros, árboles, tierras y aguas. 
Los cantos son en primera persona: el cantante se encuentra solo lejos de su hogar.
Describen un trayecto en el que cada nombre de lugar evoca asociaciones nostálgicas, pues un árbol es una casa, un jardín es comida, un pájaro es una persona, la vida es un mapa y el canto es un sendero que lo recorre.




En la lengua bosavi, la palabra para “mañana” es la misma que para “ayer”. 
La palabra ya no se aplica a la sociedad kaluli, si no a los mismos pájaros que antaño fueron kalulis.

ii-yehhh-u
ii-yehhh-u
susulubii susulubii susulubii

aún están en los árboles.






Eliot Weinberger, Algo elemental
imagen- Masao Yamamoto



enseveli

  




al oscurecer, un mensaje de Marianela León, antes de quedar recluida, que viene a decir:

        lluvia si a flor
        pese a todo, hoy
        enterré a un pajarito
        pechito negro
        próspera isla






vivacidad pura








apuesta el tiempo y sus accidentes

vislumbramos no a la vida eterna sino a la vivacidad pura

es la percepción instantánea de todos los tiempos en uno solo, de todas las vidas en un instante. 
No nos libra de la muerte pero nos hace verle la cara. 

Somos el teatro del abrazo de los opuestos y de su disolución, resueltos en una sola nota que no es de afirmación ni de negación sino de aceptación. 
¿Qué ve la pareja, en el espacio de un parpadeo? La identidad de la aparición y la desaparición, la verdad del cuerpo y del no-cuerpo, la visión de la presencia que se disuelve en un esplendor: vivacidad pura, latido del tiempo.




Octavio Paz        La llama doble

balbucir y balbucir






pero el deseo es también incluso él un nombre
que recubre la ignorancia y cuando de pronto
siento la inmensa onda alzarme
es como en esa lejana tarde
lo que siento no lo sé decir
porque harían falta palabras que no son tales
así que tanteo vacilo balbuceo
quizá toda mi vida acaso he intentado
balbucear así levanto la mano

y es un infinito de manos que se levantan
como si un gesto único me llegara
a través del tiempo para perseguirse aquí
la mano se levanta tendida hacia la luz
hace señas mas no hay nada ahí que ver
es a la vez lo ínfimo lo inconcebible

algo como el retrazo de un sueño

que persiste en ti no puedes saber

si ves si simplemente imaginas

recuerdas en cambio está ahí se eleva

es el desierto y es cada grano de arena






- Jacques Ancet. la quemadura

utopio


Faber Franco










Mi cuerpo es lo contrario de una utopía, 
lo que nunca está bajo otro cielo, es el lugar del absoluto, 
el pequeño fragmento de espacio con el cual, en sentido estricto, yo me corporizo.

Mi cuerpo, topía despiadada. ¿Y si, por fortuna, yo viviera con él en una suerte de familiaridad gastada, como en una sombra, como con esas cosas de todos los días que finalmente he dejado de ver y que la vida pasó a segundo plano, como esas chimeneas, esos techos que se amontonan cada tarde ante mi ventana?


Pero mi cuerpo, a decir verdad, no se deja someter con tanta facilidad. Después de todo el mismo tiene sus recursos propios de lo fantástico; también él posee lugares sin lugar y lugares más profundos, más obstinados todavía que el alma, que la tumba, que el encanto de los magos. Tiene sus bodegas y sus desvanes, tiene sus estadías oscuras, sus playas luminosas. 


Cuerpo incomprensible, cuerpo penetrable y opaco, cuerpo abierto y cerrado: cuerpo utópico.  
Ese mismo cuerpo que es tan visible, es retirado, es captado por una suerte de invisibilidad de la que jamás puedo separarlo.


El cuerpo, fantasma que no aparece sino en el espejismo de los espejos, y, todavía, de una manera fragmentaria.

Todas esas utopías por las cuales esquivaba mi cuerpo, simplemente tenían su modelo y su punto primero de aplicación, tenían su lugar de origen en mi propio cuerpo.


Acaso habría que alcanzar la misma carne, y entonces se vería que en algunos casos, en su punto límite, es el propio cuerpo el que vuelve contra sí su poder utópico y hace entrar todo el espacio de lo religioso y lo sagrado, todo el espacio del otro mundo, todo el espacio del contra-mundo, en el interior mismo del espacio que le está reservado. Entonces, el cuerpo, en su materialidad, en su carne, sería como el producto de sus propias fantasias. Después de todo, ¿acaso el cuerpo del bailarín no es justamente un cuerpo dilatado según todo un espacio que le es interior y exterior a la vez? 


Mi cuerpo, de hecho, está siempre en otra parte, está ligado a todas las otras partes del mundo, y a decir verdad está en otra parte que en el mundo. 


Después de todo, los niños tardan mucho tiempo en saber que tienen un cuerpo. Durante meses, durante más de un año, no tienen más que un cuerpo disperso, miembros, cavidades, orificios, y todo esto no se organiza, todo esto no se corporiza literalmente sino en la imagen del espejo. De una manera más extraña todavía, los griegos de Homero no tenían una palabra para designar la unidad del cuerpo. Por paradójico que sea, delante de Troya, bajo los muros defendidos por Héctor y sus compañeros, no había cuerpo, había brazos alzados, había pechos valerosos, había piernas ágiles, había cascos brillantes por encima de las cabezas: no había un cuerpo. La palabra griega que significa cuerpo no aparece en Homero sino para designar el cadáver. Es ese cadáver, por consiguiente, es el cadáver y es el espejo quienes nos enseñan que tenemos un cuerpo, que ese cuerpo tiene una forma, que esa forma tiene un contorno, que en ese contorno hay un espesor, un peso; en una palabra, que el cuerpo ocupa un lugar. 
Es gracias a ellos, es gracias al espejo y al cadáver por lo que nuestro cuerpo no es lisa y llana utopía. 
Si se piensa que el espejo y el cadáver están ellos mismos en una invencible otra parte, entonces se descubre que sólo unas utopías pueden encerrar sobre ellas mismas y ocultar un instante la utopía profunda y soberana de nuestro cuerpo. 


También el amor, como el espejo y como la muerte, apacigua la utopía de tu cuerpo, la hace callar, la calma y la encierra como en una caja, la clausura y la sella. Por eso es un pariente tan próximo de la ilusión del espejo y de la amenaza de la muerte.  


En el amor, el cuerpo está aquí.





MICHEL FOUCAULT conferencia “El cuerpo utópico”, de 1966


Noir comme l'ange















Noir comme l'ange : ( with NIEMAND )

A video by Bats and Swallows / florian Gerbaud

NIEMAND

Coronación de SesostriS ij





Coronacion de Sesostris
según la serie homónima de Cy Twombly
y música de Christophe Guiraud: fosses a oiseaux
danza Daniel Franco (llamados "abrecaminos" upuaut)


http://tellemake.blogspot.com.es/
http://fossesaoiseaux.blogspot.com.es/





Eros Weaver of Myth
Eros Sweet and Bitter
Eros Bringer of Pain




de nuevo arrastra, desconcertante,
hace desmayo de los miembros,
dulce animal amargo al que resistirse es inútil.
(Safo)















When they leave, 
Do you think they hesitate, 
Turn and make a farewell sign, 
Some gesture of regret? 
When they leave, 
the music is loudest, 
the sun high, 
and you, dizzy with wine 
befuddled with well-being, 
sink into your body 
as though it were real, 
as if yours to keep. 
You neither see their going, 
nor hear their 
silence
(Patricia Waters)















Cuando se van, ¿Crees
que dudan, que van a dar
 
media vuelta, a hacer una señal
de despedida o algún gesto de arrepentimiento?
Cuando se van, la música es más fuerte, el sol
en alto, y
 tú, ebrio, aturdido por tanto bienestar,
zozobras en tu cuerpo como si fuera
real, como si
 te perteneciera permanentemente. No,
ni
 tampoco les ves partir, ni oyes su silencio. 





















aparezco sobre mi camino
es el que ve con su cara quien provoca que algo entre en mí
bienvenido tú que conoces tu lugar ¿quién ha hecho esto por ti?
resiste resiste oh renacuajo oh varas sondeadoras
que nació antes de que el ruido existiera 
que nació antes de q la rivalidad existiera 
que nació antes de que el tumulto existiera
y tu paso de luz es extenso ¡ajá!



















¿El que está tras las pestañas, le sirve? 
¿Le está bien en su forma de pájaro? 
árbol que está al lado del árbol NeFeR 
de cuya cara, el que pasa cerca de él se atemoriza.
(“Textos de las pirámides”)














 Volviendo al egipcio nfr, según Faulkner , significa «de apariencia, bello, hermoso» y «de condición, feliz, bueno, bien», sin olvidar su condición matemática de «cero; nfr n “no”, “no hay”» y «nfr w nivel del suelo, base».







coronación de Sesostris





 -Baltar, cortar.-cortar el árbol
 -Tronzar.-cortar el tronco en trozos
 -Fender.-hendir longitudinalmente el tronco

 -Moldiar.-desbastar el tronco con el hacha, dándole cierta forma
 -Aponer.-dar forma con el hacha a una madreña aislada
 -Azuelar.-rebajar la forma de la madreña con la zuela
 -Petiar.-abrir el hueco de la boca con la zuela
 -Gurbiar.-rebajar el interior con la gurbia, dando forma al talón

 -Taladrar.-ahuecar la casa de la madreña
 -Llegrar.-rebajar y limpiar el interior y la casa de la
 -Rayer.-acuchillar el exterior de la madreña, con el raseru

 -Cepillar.-acuchillar el exterior de la madreña con el cepillo
 -Esbocar.-arreglar y reparar la boca de la madreña

 -Pintar.-hacer la talla o dibujos
 -Afumar.-ahumar la madreña para dar color y protegerla
 -Nidiar.-frotar la superficie de la madreña para dejarla lisa






a Julio Marín y Meceles Medio capita de cebolla y agradecimiento:
"tuti les astri del chelo se tiñeron de escarlati"



y a Adonais Ángel  perspectiva de silencio




autorretrato en espejo convexo v







Esta hora del día anodina, indefinible
es el secreto del lugar en que sucede
y ya no podemos retornar a esas declaraciones
diversas, enfrentadas, que se acumulan, lapsos
de la memoria en testigos principales. Todo
lo que sabemos es que hemos llegado un poco pronto,

Nuestro tiempo queda velado, comprometido
por el deseo de durar del retrato. insinúa
nuestro deseo, que buscamos mantener oculto.

cuando la explosión es tan lograda, tan pulcra.
¿tiene algún sentido admitir la existencia
de todo eso?

El hoy no tiene márgenes , el suceso llega
encajado en sus bordes, comparte la misma sustancia
que ellos. “Jugar” es otra cosa;

Parece un universo muy hostil
pero, como en el principio de cada cosa individual
es también hostil y existe a expensas del resto,

demasiado próxima
para ignorarla, demasiado lejana
para que podamos intervenir? Esta alteridad, este
“no ser nosotros” es todo lo que podemos
por mucho que nadie sepa decir como ocurrió.

devueltas a tu persona porque ya no valen nada.
Pero somos de tal modo animales de costumbres
que sus implicaciones nos envuelven aun, en permanence,
enturbiando las cosas.

silban mientras avanzan hacia el comienzo de la gran caída
en lo sucedido. este pasado
está aquí ahora: el rostro











georg muche