autorretrato en espejo convexo iij










Y no puedo explicar el mecanismo de nivelación,
la razón de que todo haya de reducirse a una sola
sustancia uniforme, un magma de interiores.

y mientras el tiempo se acelera hasta que pronto
es mucho más tarde, tan solo averiguar la salida más directa,
la distancia que existe entre nosotros. Hace mucho tiempo
las pruebas esparcidas significaban algo,
los pequeños accidentes y placeres

Que, por supuesto, sabe
que algunas cosas son posibles, pero
no sabe cuáles. Algún día intentaremos
hacer todas las cosas que podamos

(salvo quizás para alumbrarse pálida y casi
invisible, en un ángulo de atención precipitado a la muerte – lo retomo
más tarde). Lo que debiera ser el vaciado de un sueño
se va inundando incesante a medida que se abre
la fuente de los sueños para que este sueño
pueda crecer, florecer como una rosa densa, desmedida,
desafiando leyes, abandonándonos
al despertar y al intento de comenzar a vivir
en lo que ahora es ya un suburbio.

Las formas conservan
una alta proporción de belleza ideal,” porque se nutren
de nuestros sueños, tan vanos hasta que un día
sentimos el vacio que dejaron.

Parecían extraños porque en realidad no podíamos verlos.
Y sólo comprendemos esto en el instante en que se pierden

Las formas conservan una alta proporción de belleza ideal
mientras secretamente hurgan en nuestra idea de distorsión.
¿Por qué no conformarse con este arreglo si en el fondo
los sueños nos prolongan mientras son absorbidos?
sucede una cosa parecida a la vida, un movimiento
que va desde el sueño hasta su codificación.

el rostro
anclado, incólume tras muchos lances, preparado
para enfrentarse a otros, “más ángel que hombre” (Vasari)
Quizás un ángel se parezca a todo
lo que hemos olvidado, quiero decir cosas
olvidadas que nos parecen familiares cuando
las volvemos a ver, irremediablemente perdidas


Lo hemos sorprendido
trabajando, pero no, él nos ha sorprendido
mientras trabaja. El cuadro está casi terminado,
la sorpresa casi olvidada, como cuando uno mira hacia fuera,











Georg muche





autorretrato en espejo convexo ij







Es la melodía pero faltan las palabras.
Las palabras son solo especulación
(del latín speculum, espejo)

Nosotros solo vemos las posturas del sueño,
pasajeros de la emoción que gira y revela
al rostro bajo cielos crepusculares
sin falso desaliño como prueba de autenticidad.

No es posible
figurarla plana como la sección de un muro:
debe ajustarse al segmento de un circulo
regresando, errática, al cuerpo que parece
tan insólotamente pertenecer, para crear y apuntalar el rostro,
cuyo esfuerzo ante este estado se insinua
en la sonrisa que apenas se dibuja, como una chispa
o un astro que uno cree haber entrevisto
cuando retorna la oscuridad.

Pero tus ojos proclaman
que todo es superficie. La superficie es lo que hay allí
y solo puede existir lo que hay allí.
en la estancia no hay recovecos

le temps, la pabra para tiempo, y que describe
una trayectoria en la que los cambios sólo son
rasgos del conjunto. El conjunto es estable
en su inestabilidad

no hay palabras que digan lo que realmente es, que no es
superficial sino un centro visible, así tampoco existe
solución para el problema del pathos enfrentado a la experiencia.
Tú te quedarás ahí, díscolo, sereno
en tu gesto que no es ni abrazo ni advertencia
sino que contiene algo de ambos
en pura afirmación que nada afirma.

Cuántas personas vinieron y se quedaron un tiempo,
pronunciaron palabras claras u oscuras que pasaron a formar parte de ti,
Como la luz tras la niebla y la arena empujadas por el viento,
que las filtra las influye hasta que nada permanece
que podamos decir que eres tú. Aquellas voces en la penumbra
ya te lo han dicho todo, pero la historia prosigue

terrones







Marianne Brandt








autorretrato en espejo convexo i









la mano derecha
mayor que la cabeza, tendida hacia el que mira
retirándose con suavidad, como queriendo proteger
aquello que revela.

se acompasan en un vértigo donde descansa el rostro,
que va y viene flotando, como la mano
pero que está en reposo. Es lo que queda
recluido.

Principalmente su reflejo del que el retrato
es el reflejo cuando se ha apartado.

La hora del día o la densidad de la luz
que se adhiere a su rostro lo mantienen
alerta, intacto, en un gesto recurrente
de llegada. El alma se instala.

la distancia aumenta
significativamente; o sea lo bastante para mostrar
que el alma está cautiva, tratada con humanidad,
suspendida, incapaz de avanzar mucho más lejos
que tu mirada al tiempo que intercepta

el alma ha de quedarse donde está,
aunque esté inquieta, oyendo las gotas de lluvia en el cristal
el suspiro de las hojas otoñales azotadas por el viento,
soñando con salir y ser libre, pero debe quedarse
posando en ese sitio. Esto es lo que dice el retrato.

tan poderosa
en su contención que no es posible mirarla mucho tiempo.
El secreto es demasiado simple.

Autorretrato en espejo convexo
John Ashbery










Georg Musche


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La mano de Parmigianino, deformada por el espejo convexo cuya superficie toca, es la hipérbole de un topos. Aquí se advierte, como más tarde se verá en Murillo, una manera de glosar el tema de la docta manus o de la manus ingeniosa y por tanto una manera de destacar en el retrato, mediante una hipérbole, el instrumento del «hacer». El autorretrato / espejo de Parmigianino es un ejercicio lúdico sobre la relación entre el autorretrato y la imagen especular. Al parar el juego en el umbral mismo de la transformación de la «imagen especular» en «cuadro» se desmarca en cierto modo de la tradición y se constituye en un unicum dentro de la historia del arte. Parmigianino no representa la fabricación de su autorretrato sino que la sugiere simbólicamente.



La invención del cuadro

Victor I. Stoichita




nunca sé








tic   /     de andar por casa
tac       \         qué sé yo pero entabla
toc—  diálogo ¿estorbo

(el subrayado es suyo)









"la tierra nos amaba un poco"



¿Cómo se filtra, a través de un cuerpo, eso que en apariencia no es nada?
Un bloque de tierra se reclama en su flor.
¿fue la manada responsable o el punto en que el volumen se hizo cierto?
Como el paisaje, o el trato que le damos al paisaje, o una aceleración, con todo, si es al ojo.
Naturalmente no se refiere sólo a un hecho: estabas proyectado sobre ese inestable, pero en el fondo…







allí como un clavo iv





esta figura no es lo que representa
sino el lugar de la presencia no presente
y su desnudez es la afirmación de la presencia desnuda que
nada tiene nada es, nada retiene, que nada disimula.


presencia de transparencia humana en su opacidad,
presencia de lo desconocido,
pero del hombre como desconocido
volviendo hacia nosotros lo que siempre se desvía
y poniéndonos en presencia de lo que hay entre el hombre y el hombre,
la absoluta distancia , la infinita extrañeza.



sólo el hombre nos sería presente, sólo él nos es extraño.




allí como un clavo iij

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parecería que una aparición tan frágil
debiera indefectiblemente volver al caos del q ha salido.
los asaltos destructores que aguanta
no aportan a su ser gratuito más que imperceptibles modificaciones.
la multiplicación de esos asaltos la inmuniza y la protege.
se presta y se acostumbra a ella.
su autonomía y su identidad
proceden incluso de un suplicio semejante,
a condición de que sea ilimitado.




la presencia no es presencia mas que a distancia
y esa distancia es absoluta, irreductible, infinita.

abrir en el espacio del mundo el intervalo infinito
a partir del cual hay presencia
-para nosotros, pero como sin nosotros.




nos atrae invisiblemente
hacia ese punto, punto único, donde la cosa presente
se trueca en la pura presencia,
presencia de lo Otro en su extrañeza;
es decir, así mismo radical no-presencia.




esta distancia el vacio


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allí como un clavo ij

.


si ver conviniera a la relación que ella nos pide.
esta relación es la de una distancia.
esta distancia es absoluta.
a esa distancia absoluta, lo que ante nosotros surge,
pero como sin nosotros, es
el surgimiento de una presencia;
la presencia no es algo presente;
lo que está ahí sin aproximarse,
sin ocultarse,
ignorando todos los juegos de lo inaprehensible,
está ahí con la evidencia abrupta de la presencia
la cual rechaza lo gradual,
lo progresivo, el lento advenimiento,
la insensible desaparición
y, sin embargo, designa una relación infinita.












la presencia es el surgimiento de la presencia separada:
lo que viene a nosotros sin igual,
inmóvil en la instantaneidad de la venida
y ofreciéndose como extraño, tal cual en su extrañeza.






la presencia. está fuera del alcance...
siempre escapa al poder que hace violencia.
la presencia, frente a la destrucción que quiere alcanzarla,
desaparece, pero queda intacta,
retirándose a la nulidad
donde se disipa sin dejar rastro
(no se hereda de la presencia,
no tiene tradición)
a la experiencia de la violencia responde
la evidencia de la presencia que se le escapa.



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