autorretrato en espejo convexo i









la mano derecha
mayor que la cabeza, tendida hacia el que mira
retirándose con suavidad, como queriendo proteger
aquello que revela.

se acompasan en un vértigo donde descansa el rostro,
que va y viene flotando, como la mano
pero que está en reposo. Es lo que queda
recluido.

Principalmente su reflejo del que el retrato
es el reflejo cuando se ha apartado.

La hora del día o la densidad de la luz
que se adhiere a su rostro lo mantienen
alerta, intacto, en un gesto recurrente
de llegada. El alma se instala.

la distancia aumenta
significativamente; o sea lo bastante para mostrar
que el alma está cautiva, tratada con humanidad,
suspendida, incapaz de avanzar mucho más lejos
que tu mirada al tiempo que intercepta

el alma ha de quedarse donde está,
aunque esté inquieta, oyendo las gotas de lluvia en el cristal
el suspiro de las hojas otoñales azotadas por el viento,
soñando con salir y ser libre, pero debe quedarse
posando en ese sitio. Esto es lo que dice el retrato.

tan poderosa
en su contención que no es posible mirarla mucho tiempo.
El secreto es demasiado simple.

Autorretrato en espejo convexo
John Ashbery










Georg Musche


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La mano de Parmigianino, deformada por el espejo convexo cuya superficie toca, es la hipérbole de un topos. Aquí se advierte, como más tarde se verá en Murillo, una manera de glosar el tema de la docta manus o de la manus ingeniosa y por tanto una manera de destacar en el retrato, mediante una hipérbole, el instrumento del «hacer». El autorretrato / espejo de Parmigianino es un ejercicio lúdico sobre la relación entre el autorretrato y la imagen especular. Al parar el juego en el umbral mismo de la transformación de la «imagen especular» en «cuadro» se desmarca en cierto modo de la tradición y se constituye en un unicum dentro de la historia del arte. Parmigianino no representa la fabricación de su autorretrato sino que la sugiere simbólicamente.



La invención del cuadro

Victor I. Stoichita




nunca sé








tic   /     de andar por casa
tac       \         qué sé yo pero entabla
toc—  diálogo ¿estorbo

(el subrayado es suyo)









"la tierra nos amaba un poco"



¿Cómo se filtra, a través de un cuerpo, eso que en apariencia no es nada?
Un bloque de tierra se reclama en su flor.
¿fue la manada responsable o el punto en que el volumen se hizo cierto?
Como el paisaje, o el trato que le damos al paisaje, o una aceleración, con todo, si es al ojo.
Naturalmente no se refiere sólo a un hecho: estabas proyectado sobre ese inestable, pero en el fondo…







allí como un clavo iv





esta figura no es lo que representa
sino el lugar de la presencia no presente
y su desnudez es la afirmación de la presencia desnuda que
nada tiene nada es, nada retiene, que nada disimula.


presencia de transparencia humana en su opacidad,
presencia de lo desconocido,
pero del hombre como desconocido
volviendo hacia nosotros lo que siempre se desvía
y poniéndonos en presencia de lo que hay entre el hombre y el hombre,
la absoluta distancia , la infinita extrañeza.



sólo el hombre nos sería presente, sólo él nos es extraño.




allí como un clavo iij

.


parecería que una aparición tan frágil
debiera indefectiblemente volver al caos del q ha salido.
los asaltos destructores que aguanta
no aportan a su ser gratuito más que imperceptibles modificaciones.
la multiplicación de esos asaltos la inmuniza y la protege.
se presta y se acostumbra a ella.
su autonomía y su identidad
proceden incluso de un suplicio semejante,
a condición de que sea ilimitado.




la presencia no es presencia mas que a distancia
y esa distancia es absoluta, irreductible, infinita.

abrir en el espacio del mundo el intervalo infinito
a partir del cual hay presencia
-para nosotros, pero como sin nosotros.




nos atrae invisiblemente
hacia ese punto, punto único, donde la cosa presente
se trueca en la pura presencia,
presencia de lo Otro en su extrañeza;
es decir, así mismo radical no-presencia.




esta distancia el vacio


.

allí como un clavo ij

.


si ver conviniera a la relación que ella nos pide.
esta relación es la de una distancia.
esta distancia es absoluta.
a esa distancia absoluta, lo que ante nosotros surge,
pero como sin nosotros, es
el surgimiento de una presencia;
la presencia no es algo presente;
lo que está ahí sin aproximarse,
sin ocultarse,
ignorando todos los juegos de lo inaprehensible,
está ahí con la evidencia abrupta de la presencia
la cual rechaza lo gradual,
lo progresivo, el lento advenimiento,
la insensible desaparición
y, sin embargo, designa una relación infinita.












la presencia es el surgimiento de la presencia separada:
lo que viene a nosotros sin igual,
inmóvil en la instantaneidad de la venida
y ofreciéndose como extraño, tal cual en su extrañeza.






la presencia. está fuera del alcance...
siempre escapa al poder que hace violencia.
la presencia, frente a la destrucción que quiere alcanzarla,
desaparece, pero queda intacta,
retirándose a la nulidad
donde se disipa sin dejar rastro
(no se hereda de la presencia,
no tiene tradición)
a la experiencia de la violencia responde
la evidencia de la presencia que se le escapa.



.

allí como un clavo









una obra tan evidente como inaparente
y siempre dispuesta a escapar a lo que la midiera




experimentando la necesidad de interrogarla sin cesar
y sabiendo que no puede repetirla










surgiendo de una presencia separada

obra incesante

discontinuidad del rasgo
ese rasgo sin cesar interrumpido
abriendo el vacío, pero revocándolo






.

tela para falda y no oso en la orilla









no paso a paso / migraña

rostro tentado y humano / no

de inaudir / terribilitá








bailar entre ausencias y desgarrón inmovil del tejido del mundo
 
es que perdura o más intensifica esa danza que quiere decantar una ausencia a un público ciego, desviado, desde siempre sentado con la atención doblegada a otra cosa.
pero asumido en la luz, evacuado, menos que un dibujo, insalvable.
aún a una ausencia puede sobrarle algo?
 
la que infiere rasgo mortal rasguño si es toda presencia incomprensible que avanza que no avanza que  canta que no canta.
esa orilla no orilla no poder hacer distinción.
qué osada. la luz gesta
queda.











.

facies




el mundo y la persona que están delante de mí 
no son claramente perceptibles en una manifestación luminosa del ser 
sino cuando ya están usados, deteriorados, han desaparecido























Marc-Alain Ouaknin arrostra esa imperceptible casi desaparción de Sally Mann